Algunos días llegaba tarde a la oficina, con los cabellos revueltos de amor... es una frase que aparece en una página cualquiera (la 95 según mi edición) del libro El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez. La leía anoche y pensaba en cuántas veces ha ocurrido que pequeñas frases incluidas en cualquier párrafo han dado lugar a grandes pensamientos, versos extraviados en medio de una poesía han inspirado nuevos poemarios... no me refiero a frases tales como En un lugar de la Mancha... (Cervantes) o versos como Podría escribir los versos más tristes esta noche... (Neruda), por todos conocidas y alabadas... Hablo de frases como las que encabezan esta entrada...
Florentino Ariza pasa las noches en vela, escribiendo cartas para Fermina Daza, una joven de la que se ha enamorado... en esas misivas invierte su tiempo y expone su corazón... y esta es la razón por la que llega al trabajo de esta guisa. Pero yo creo más: esta es la razón que lleva a García Márquez a escribir esa frase histórica que me llevó a meditar en la noche de ayer... un pequeño pensamiento: ¿tengo los cabellos revueltos de amor? ¿En qué pongo toda mi ilusión?
Te invito a que comentes aquí estas grandes y desconocidas frases (o versos), extraídos de obras literarias que te han dado en qué pensar un rato... que creas que son impresionantes en sí mismas...





